Vida en Brasil

Vida en Brasil

En este artículo te mostramos distintos aspectos sobre la vida en Brasil: precios del país carioca, su diversidad cultural, la etiqueta en la comunicación y sus dos caras, además de su riquísima gastronomía, y sus fiestas, que no requieren presentación.

Precios en Brasil

Los precios en Brasil son algo más baratos que en España, un 87% en comparación con los del país ibérico, según nuestros cálculos comparativos.

Producto ciudad  Sao Paulo  Rio de Janeiro  Salvador de Bahía
Alquiler de un piso de 3 hab. en el centro  1150 €  1400 €  560 €
Alquiler de un piso de 3 hab. fuera del centro  850 €  1000 €  450 €
Alquiler de un piso de 1 hab. fuera del centro  380 €  500 €  190 €
500 g. de pan  1,50 €  1,50 €  0,90 €
1 litro de leche  0,90 €  0,90 €  0,60 €
1 kg. de arroz  0,80 €  1,10 €  1,10 €
1 kg. de tomates  1,10 €  1,30 €  1,10 €
Un café Capuccino en una cafetería  1,50 €  1,70 €  1,10 €
Un tercio de cerveza  3 €  2,50 €  1,90 €
Una comida en un restaurante medio  7,50 €  7,50 €  4,50 €
Billete sencillo de transporte público  1,10 €  1,10 €  1 €
Factura de la luz, agua, gas y recogida de basuras  75 €  90 €  40 €
Internet (ADSL, 6 mb.)  30 €  30 €  25 €
Un litro de gasolina  1 €  1,10 €  1 €

Hay que tener en cuenta que, si bien los precios varían de una ciudad a otra en cualquier país, Brasil es una de las naciones más diversas del mundo. Recordemos que ciertos barrios de Río de Janeiro se cuentan entre las zonas más caras del continente americano, y a 3000 kilómetros, dentro del mismo país pero casi en otro mundo, encontramos las remotas ciudades de la selva amazónica.

También hay que recordar que los precios en Brasil crecen rápidamente, con una inflación en torno al 5% interanual.

 

Un mosaico de pueblos

Brasil es una nación multicultural, con una historia influenciada desde los cinco continentes. En otro tiempo, antes de la llegada de los portugueses, en su territorio se llegaron a hablar más de mil lenguas. De esas culturas nativas, desgraciadamente, sólo sobreviven dos centenares de etnias.

La cultura europea llegó con Pedro Alvarés Cabral, el explorador portugués que descubrió Brasil en 1.500. Los portugueses colonizaron la costa, y después extendieron su dominio hacia el interior, implantando su cultura y su lengua. La cultura lusa se convirtió así en la columna vertebral del futuro Brasil. Pero no son los portugueses los únicos europeos que dejaron su impronta en Brasil. También italianos y alemanes, que aún conservan sus lenguas en zonas rurales del sur.

Fue durante la época colonial, cuando llegaron las oleadas de esclavos africanos, traídos por los portugueses. Estos africanos llevaron a Brasil sus costumbres, sus religiones y su sentido musical. Ya en territorio brasileño también innovaron expresiones culturales como la capoeira y la samba, que es una mezcla de ritmos africanos y bolero español. Y así, la población afro-brasileña, o con ascendientes africanos, supone el 44% del total del país.

Asia tampoco es ajena a la cultura brasileña. Miles de inmigrantes asiáticos, sobre todo árabes y japoneses, arribaron al país añadiendo sus tradiciones a la mezcla. Recordemos que la mayor comunidad de japoneses fuera del país nipón se halla precisamente en Brasil. Y todos estos pueblos no se han contentado con comunicar sus costumbres, sino que casi siempre han innovado.

Pasear por Brasil es pasear por el mundo, o al menos, pasear por una versión sincrética y un tanto innovada de la humanidad.

Los dos brasiles

Brasil es el quinto país del mundo, tanto por extensión como por población. Esto, unido a su diversidad, provoca que haya muchos brasiles diferentes. Pero los podemos resumir en dos: el mundo urbano y el campo.

Más del 85% de la población brasileña vive en ciudades. La mayoría de las urbes se sitúan en la costa atlántica (Río de Janeiro, Salvador de Bahía, Santos o Porto Alegre) o cercanas a ella (Sao Paulo). Sin embargo, también podemos encontrar grandes ciudades lejos del oceano, como es el caso de Belo Horizonte o, en el corazón mismo del Amazonas, Manaus.

Una quincena de ciudades superan el millón de habitantes, y dos de ellas, Sao Paulo y Rio de Janeiro son metrópilis de importancia global con más de 10 millones de habitantes en sus aglomeraciones.

Las ciudades brasileñas tienen una gran densidad de edificios y rascacielos, con una pujante clase media que vive normalmente en apartamentos, y se dedica a actividades urbanas. En el extrarradio de estas ciudades encontramos a menudo bolsas de pobreza, infravivienda y delincuencia, las famosas favelas.

La mayor parte del territorio brasileño es rural, con muy baja densidad de población. Muchos campesinos viven en grandes plantaciones o haciendas (fazendas), y otros en pequeñas granjas. La gente del campo a menudo gana lo justo para vivir, y en el norte del país, desde el Amazonas a la Caatinga, se dan casos de desnutrición.

Etiqueta en la comunicación

Como es bien sabido, los brasileños acostumbran a ser alegres y efusivos. Se saludan aproximadamente como lo hacemos los españoles: entre hombres un apretón de manos, y en un ambiente más informal, palmadas al hombro o la espalda; y entre mujeres o entre un hombre y una mujer, intercambian besos en las mejillas. Los besos pueden variar según las zonas. Así en Río de Janeiro es frecuente un beso en cada mejilla, y en Sao Paulo un solo beso en cualquier mejilla.

Nunca olvides saludar a tus compañeros. Los brasileños valoraran mucho escuchar un bons días. Otra cosa que da buena impresión entre ellos es que te acuerdes de sus cumpleaños.

Respecto a la puntualidad, si te invitan a una fiesta o a casa de alguien, es bueno llegar con media hora de retraso. Pero atención, estamos hablando de reuniones informales; no intentes lo mismo en el trabajo.

En un ambiente de oficina son frecuentes las conversaciones triviales. No importa el rango de los compañeros. Jefes con subordinados pueden hablar tranquilamente de futbol o de la televisión. Esto es algo que a los españoles y al resto de latinos se nos da muy bien, así que aprovéchalo, y estrecha relaciones con tus compañeros y jefes.

Sin embargo, los primeros encuentros de un grupo de trabajo serán formales. No olvides que todos los presentes esperan ser saludados. De todos modos en algún momento, fuera de los temas de trabajo, puede brotar la conversación, y es bueno embarcarse en ella porque es la forma de consolidar el grupo.

Gastronomía y comidas

La cocina brasileña refleja la mezcla de tradiciones que caracterizan al país. Los alimentos básicos son el arroz, los frijoles, la farofa (harina de mandioca) y la carne. El plato nacional es la feijoada, sin embargo la cocina brasileña va mucho más allá, y varía enormemente según las regiones. En el nordeste, por ejemplo, se impone la influencia africana, con el uso del aceite de palma, el cuscus y la leche de coco, que generaron platos como el acarajé, el vatapá o la salsa de pimienta. En las regiones amazónicas del noroeste se siente la influencia indígena, con pescados y la mandioca como base alimentaria. En el sudeste, en la zona más urbanzida, la cocina es más diversa, con el feijao, el angu e incluso la pizza en Sao Paulo. Ya en el sur la cocina adquiere sabor italiano y alemán. De esta zona procede el churrasco, que es una de las insignias de la cocina brasileña.

En cuanto a bebidas, las estrellas son la cachaça, que es aguardiente de caña de azúcar, y la caipirinha, elaborada con cachaça, limón verde, azúcar y hielo picado. También, aprovechando la gran variedad de frutos tropicales, existen muchos tipos de refrescos y batidos, y por descontado, los excelentes cafés de Brasil.

Normalmente, los brasileños hacen tres comidas al día:

  • El Café da manha, que es como llaman al desayuno, incluye café con leche, bollería, jamón y queso.
  • A medio día, el Almoço suele girar en torno a los frijoles con arroz (feijao com arroz), que pueden ir acompañados por macarrao (no son sólo macarrones, sino también otros platos de pasta), carne, ensalada o puré de batata.
  • Por la noche, el jantar o ceia, del cual es difícil dar una descripción única. Son frecuentes las sopas, pero suelen ir acompañadas de platos propios de cada región.

Fiestas

El Carnaval de Río, considerado por muchos la fiesta más grande del mundo, no es sino la punta del iceberg del folclore brasileño.

Son típicas de Brasil las Cavalhadas de Pirenópolis, en Goiàs, que son espectaculares exhibiciones a caballo. También procedentes de sus antepasados portugueses hay diversas tradiciones sobre la lucha entre moros y cristianos, como la Cavalhada dos Goytacazes en Santo Amaro de Campos, cerca de Río de Janeiro.

Brasil es el país con más católicos del mundo, de manera que también las festividades católicas tienen su lugar en el calendario. Por ejemplo, después de la navidad, que cae en pleno verano austral, algunas ciudades de Brasil celebran la fiesta de reyes, llamada Folia de Reis, con coloridos pasacalles.

También se dan en Brasil tradiciones procedentes de África. La más conocida es la fiesta en honor a Iemanjá, una diosa yoruba que por sincretismo se ha convertido reina de los mares. La festividad tiene lugar el 2 de febrero en númerosas zonas costeras, -tiene gran fama la Iemanjá de Salvador de Bahía-, en las que se ofrecen a la diosa barcas cargadas de ofrendas.

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